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jueves, 30 de junio de 2011

Anular o no votar

Advertencia: Este post está dirigido a los que voluntariamente han optado por el abstencionismo en las próximas elecciones, ya sea por apatía, poca fe en la política mexicana, desilusión, etc. No se pretende discutir sobre el voto útil o la existencia de una verdadera democracia en México, simplemente es un ejercicio bizantino, una conjetura que invita al dialogo e invención de propuestas.
Se acercan las elecciones de [inserte los comicios más próximos aquí] y nos llega de pronto toda una carga mediática invitándonos, sino obligándonos a votar (recordemos esa infame campaña “si no votas cállate”). 


El abstencionismo crece y muchos se preguntan, no a qué candidato registrado elegir, sino si ir a las casillas a anular el voto o quedarse cómodamente en casa, al final “pus es lo mismo”.
Debemos partir de un supuesto: la gente que ha decidido no votar generalmente es por su inconformidad con el sistema democrático/político actual. También suponemos que, después de una tradición de fraudes electorales, se pregunten de que manera su voto en potencia pueda ser usado o mal usado. Surgen entonces las ideas, sobre que si no anulas tu voto lo pueden utilizar para rellenar urnas; y con eso de que hasta a los muertos los han hecho votar, es para pensarse.
A una amiga le tocó ser funcionaria de casilla en las elecciones del 2006. A la hora de contar votos resultó que había más boletas en las urnas que incluso los registrados para ese distrito. La decisión del “jefe de los funcionarios” fue ir descartando boletas hasta que cuadraran con los registros de los votantes. Curiosamente los votos que tiraron eran los que pertenecían a la oposición.
Mi propuesta no evita este fraude, pero ofrece ciertas ventajas para aquel que desee expresar su rechazo al sistema y/o clase política.
Supongamos que en un distrito hay 5 habitantes registrados en el padrón. Dos personas votan por el partido Azul, dos por el Blanco, y una anula su voto. Al revisar encontramos que hay 8 boletas; cinco para Azul, dos para Blanco, y un voto anulado. Suponiendo que todos los funcionarios fueran seres lógicos y salomónicos, quitarían un voto al Azul, otro al Blanco y eliminarían el anulado para cuadrar el número de personas que fueron a votar con el número de boletas. El resultado sería Azul 4, Blanco 1. Si el fraude viene de alguno de los encargados, las boletas eliminadas serian de Blanco, por lo que quedaría en un arrasador cinco a cero favor Azul.
Ahora supongamos que ese mismo que anuló su voto le dio flojera ir a pintarse el dedo. Entonces tendríamos 7 boletas por 4 sufragistas. El mismo método de substracción equitativa de votos daría tres a uno— que no sería tan justo porq le están quitando más puntos a un partido, por lo que sustrayendo dos puntos a cada quien sería más equitativo: Azul 3 (5 – 2), Blanco 0 (2 – 2) más un voto anulado. Con fraude interno habría un resultado de cuatro a cero. Azul sigue ganando aunque con menos votos.
 Lo que hay que anotar no es tanto la diferencia numérica de un método u otro, ya que estas aproximaciones no son muy realistas.  Sino el valor del abstencionismo; en el primer ejemplo los resultados darían a entender que todo el distrito está de acuerdo con el sistema; en el segundo existe alguien que no. Y si hay un gran número de abstenciones, se puede dar como nula la elección.
Cada quien es libre de ir a votar o no; de llenar con odio la boleta electoral o quedarse en casa a ver el futbol. No se trata de acarrear u obligar. La cuestión es de convertirse en un ser político que discuta el ambiente nacional e internacional, oiga y proponga opiniones; lea y escriba. Las Instituciones nos han hecho ver la política como algo indeseable, aburrido y corrupto, y precisamente quieren eso para que no nos involucremos en ella y sigan haciendo lo que quieran.
Al final sigue la pregunta: ¿anular o no ir a votar? ¿Ustedes qué piensan? ¿Qué otros métodos de política subversiva conocen? Dejen sus comentarios.



domingo, 11 de octubre de 2009

Diseño y consumo

De un rato acá el "Diseño gráfico" ha ganado una gran popularidad entre las aspiraciones profesionistas. Si ya bien era una carrera de alta demanda cuando la cursé allá por el 2004, la proliferación de instituciones que dan la disciplina no solo profesional sino a nivel técnico ha puesto al alcance de cualquiera esta etérea disciplina tan incomprendida. Pronto uno voltea y en cada esquina te venden cursos de diseño al lado de los de repostería, manualidades y zumba.

Cuando uno asiste a la escuela te enseñan, entre otras cosas, a valorar tu trabajo, a sentir que tu formación (universitaria) te garantiza una superioridad ante la competencia. Incluso que la abundancia de las escuelas "patito" ni siquiera nos debería de preocupar. Pero al salir al mundo real te enfrentas a una situación completamente diferente.

Tal vez algo que olvidan nuestros entusiastas profesores es un principio básico económico: la ley de la oferta y la demanda. Entre más escasea el producto, más vale. Entre más abunda disminuye su valor. A si el diseñador es de los profesionistas peor pagados, con salarios de 5000 pesos al mes en promedio si es que tienes la suerte que tu currículum haya sido leído entre los miles que saturan las bandejas de entrada de los empleadores.

Pero mi intención en este ensayo no es el de quejarme amargamente de que no hay chamba, o de defender/definir lo que es Diseño (eso será en próximas entradas), sino de proponer un modelo de acción para defender nuestra amada profesión.

En un tiempo en el que era joven e idealista (todavía soy un poco de ambos) me molestaba que muchos de mis compañeros de carrera compraran artículos por el mero diseño en un auténtico festival consumista sin ver la utilidad real, compraban signos no productos. Ahora lo veo desde otra perspectiva, si bien es difícil pelear contra el consumismo si se puede consumir inteligentemente.

Consumir Diseño inteligentemente implica exigirle a las empresas que además de entregarnos buenos productos nos den buen diseño, e idealmente se conseguirá una revaloración de esta disciplina y consecuentemente mejores y mayores ofertas de empleo para nuestros colegas. Planteo estos puntos a considerar antes de comprar o contratar algún servicio.

Comparación de los productos. Antes que nada debe estar consciente que lo que va a comprar es un producto que sirve para algo no salte inmediatamente por la campaña o lo atractivo de su empaque.

La marca no implica un buen diseño. Algunas veces nos encontramos con empresas que confiadas con la posición de su marca lanzan a la venta productos descuidando el área de diseño. Si su marca favorita les falla intenten con la competencia.

Las licencias. Un producto que trae en su envoltura a Bob Esponja, Harry Potter, Barbie, etc., ha comprado una licencia. Estas por general vienen en completos manuales de lo que se debe o no debe poner. Los hacen los diseñadores de esa compañía y aquí simplemente se pegan al producto. No hay un verdadero proceso de diseño y lamentablemente es lo que más "jala" al consumidor. ¿Qué tiene de malo si al final de cuentas son buenos diseñadores quienes crean esos manuales? Simplemente que no son mexicanos y si estamos apoyando al diseño y por lo tanto la economía mexicana debemos consumir productos de acá (aplíquese a cualquier país en desarrollo). Ahora que si su intención es apoyar solamente al diseño sin distinguir naciones, salte este punto.

El precio. Algunas veces el producto con diseño va a costar un poquito más. Páguelo si la competencia ofrece lo mismo pero descuidó esta área. El diseño cuesta (tintas, procesos especiales, estudios, etc.); sé que es difícil en estos tiempos de recesión pero recuerde que está apoyando a un colega.

Lo trendy. A veces uno piensa que se está ante un buen diseño por que tiene "el estilo de moda". Cuidado, la mayoría de los egresados de estas escuelas técnicas se dedican a emular los estilos de moda con tal promiscuidad que los acaban desgastando. Evalué la propuesta por medio de sus valores formales y de comunicación. Este es uno de los principales problemas de la degradación del diseño actualmente. Exija diseños originales y con concepto, lo estético es solo la mitad de un buen diseño.

Con estos puntos hago un llamado a todos los compañeros diseñadores por exigir un producto de calidad. Que cada vez que vayan al Super naveguen por internet sean más exigentes y atentos al uso del diseño.


 

sábado, 22 de noviembre de 2008

El Discurso del diseño

Analizando el discurso, o más bien los principios de exclusión, del diseño me encuentro algo que aparentemente no presenta su lugar en los principios reguladores de esta disciplina. Me refiero a las modas de diseño, cierto estilo que por un determinado tiempo gobierna los haceres del creador visual y lo que al principio aparece como lo nuevo pronto plaga la ciudad dejando el estilo invalidado esperando a una nueva Formalidad rescate a la imagen.
Hay cierto tipo de modas internas en el punto de lo formal pero habrá que hablar de cómo la institución determina esas tendencias. Un ejemplo claro es en los concursos de ilustradores. Ya una maestra nos había informado sobre el mecanismo de estos eventos: a los jueces les gusta algún tipo de técnica utilizada, por ejemplo la acuarela y es uno de los trabajos que la usa quien gana el premio. Al siguiente año algunos abuzados optan por este material y vuelve a ganar un trabajo con acuarela. Al otro año todos entregan sus trabajos copiando en el estilo de los ganadores y solo uno opta por otra y él es el que gana.
Hoy en día está muy de moda un tipo de estilo gráfico muy característico: el “muégano”. El termino surgió de una plática de unos compañeros y yo sobre esta nueva preferencia de tratar las imágenes y que era muy rica visualmente, recordando una clase de teoría de la imagen en donde la maestra llamaba muéganos a ese tipo de cartel atascado de imágenes y letreros multicolores característico de los anuncios de luchas o conciertos de música popular. Obviamente esta etiqueta era despectiva porque hacía alusión a aquellos dulces donde todas las hojuelas están pegadas aleatoriamente. Pero el estilo al que nos referíamos se parecía a estos carteles solo en cuestión a concepto, un montón de imágenes pegadas a modo de collage. Otro rasgo es el de usar elementos orgánicos con geométricos, la dualidad natural/artificial. Aparte de su estructura no es completamente aleatoria sino que están construidos a partir de un punto o espiral, se distribuyen de forma radial o simétrica, etc. En pocas palabras tienen elementos de un buen diseño.
Esta forma peculiar de hacer diseño pronto se popularizó, las formas avanzaron a nuevos terrenos y ya se veía video con muégano, web, cartel, etc. Pero como es de esperarse y que pasa siempre con la moda, cuando ésta llega a las esferas bajas, cuando todos y hacen de su uso diario los gestores de la moda la comienzan a abandonar. El problema con el diseño es que si bien el estilo ya está agotado, ya los chicos del ICEL lo crean, parece que se consumió muy pronto, todavía mantiene su atractivo visual pero su poder de comunicación a decaído tanto que realmente ya aburre ver este tipo de anuncios es como si solo hubiera quedado la cascara de un cuerpo vacio, el exoesqueleto que dejan las arañas después de cenarse a un bicho. Ahora habrá que ver cuál es la nueva moda que al principio surja del Underground y la Vanguardia para que luego ascienda y sea ser devorado con vehemencia.
Y es que dentro del mismo discurso existen los promovedores del estilo que son los mismos autores que muchas veces no se dan cuenta de lo desgastado del discurso y no promueven nuevas formas debido a los limitantes que condicionan al diseño. Y es extraño como comentarios provenientes de personas ajenas al medio como lo sería mi hermano, tiene más valor crítico debido al no estar viciados por las costumbres en boga.
En la época en que vivimos gobernada por el pensamiento posmoderno (un premodernismo en México según algunos autores) el consumo de imágenes es tan voraz que los eventos que acabo de describir en el diseño ocurren más seguido. Toda imagen es exprimida y devorada apenas acaba de aparecer. Lo único que le queda al posmoderno es utilizar lo retro, imágenes del pasado si contexto para lanzárselas a la fiera que acaba de crear y no sabe ya como alimentarla ni controlarla. Espero que nosotros como creadores de imágenes propongamos un cambio una nueva forma de ver la imagen sin ser consumidos con ella misma.

viernes, 26 de septiembre de 2008

El Mexica No

Cansado de oír siempre la misma poética sobre el ya muy desgastado galimatías de la nacionalidad, exaltado por los aniversarios de Frida y Diego; me pregunto ¿si verdaderamente hay un discurso de lo mexicano, una cultura que lo identifique?
Cuántas veces hemos oído sobre la naturaleza del mexicano, es huevón, ingenioso, etc. Adjetivos que tanto se defienden y se pregonan con orgullo ¿qué no es lo mismo que la imagen del tipo con zarape dormido bajo un nopal? Este cliché característico tan explotado por la sociedad y medios que ha construido a un modelo del que sirve como justificación y a su vez crece por el mismo intercambio dialectico. Que no es todo un compendio de mitos que sustentan lo irreal, y le dan un sentido, una organización, una identidad a lo disperso; algo de que anclarse y sentirse parte de un grupo: el Chingón. En todas las culturas hay ingenio, por eso somos humanos, no es calidad de aquí que se dejen las cosas hasta al último (nótese que este ensayo es la excepción), y ¿que si es verdad? ¿Cómo ciertos valores pueden definir la mexicanidad?
Tal vez un problema de nuestra cultura y como la mostramos al mundo sea la del propio desconocimiento de ella. Y no es por ignorancia o desprecio. Es por lo poco sabemos de nuestros orígenes, a veces envidio las manifestaciones culturales de los japoneses o griegos que han trascendido las fronteras y forman parte de lo cotidiano. Las culturas prehispánicas fueron destruidas en su mayor parte, lo que sabemos es casi nada, todo es suposición e invención. Esto explica que no se puede dar una visión más profunda de nuestros antepasados, más allá de la imagen plana que se tiene al respecto.

Ya se ha hablado mucho de los periodos de nacionalismo del siglo pasado, por lo que entrare de lleno a lo que en materia estoy más informado: la época actual, y esto no me evitará regresar al pasado a retomar algunas cosas. Hoy tres de noviembre del 2007, vivimos en una época sin tiempo, sin pasado, sin futuro. Algunos teóricos, de una forma burlona que tal vez esconde una verdad, dicen que en México no se ha pasado a la posmodernidad, ni siquiera a la modernidad, que permanece en la premodernidad. Sin embargo yo creo que si bien en nuestra patria pasa algo extraño, un sincretismo entre la pre y la posmodernidad, es parte de un proceso que nos llevara a un futuro del hoy. Y es que en realidad lo que se vive en México es algo raro, tal vez porque no he vivido en otros países piense que es cuestión vernácula que todavía en estos años siga habiendo una fusión del pensamiento posmoderno y el premoderno pasando por un modernismo atrasado.
Parece que en México es el último lugar al que llegan los movimientos, ideas, manifiestos. Nuestra independencia fue una de las primeras en América sin embargo al mexicano no le gusta terminar lo que empieza—otra vez el cliché—, porque si bien la independencia fue hace casi 200 años no hubo una fecha de término. Tal vez durante la época postrevolucionaria que se dejaron atrás los modelos europeos o se adaptaron a la manera mexicana, provocó este desfase y la probable fusión de ideas, no fuimos absorbidos completamente por la cultura global, al menos hasta los últimos treinta años.
Si bien durante el 68 fue una época de efervescencia crítica no solo en México sino en todo el mundo, la represión en nuestro caso y la absorción al sistema en los otros países, produjo la extinción de la revolución cultural. Años después con la aparición de la generación X, la conciencia mundial cambió. Finalmente todo parece ser parte de la transición, tal vez me estoy adelantando al querer ver una unidad de tipo de pensamiento si bien el posmodernismo comenzó hace unos 50 años, falta que tome una forma definida, disperse sus semillas del mal, y afortunadamente todavía habrá pensamientos contrarios, críticos.
En el arte pasa algo extraño, mientras que en las galerías y a veces en las calles, la idea de arte ha trascendido la vanguardia, en la gente fuera de esta área aun viven en el clasismo, busca la funcionalidad del arte y que rose su gusto personal basado en lo figurativo. En un programa de arte contemporáneo que pasa en el 22, se hacía una encuesta a los transeúntes sobre las esculturas colosales que se encuentran por la ciudad, como el caballito de Sebastián, o las que se están por Coyoacán. La mayoría de los entrevistados manifestaba sus disgusto hacia las obras, no las entendía, pero lo que no entendían era que no había nada que entender. Tal vez a esto se referían a que el mexicano está en el premodernismo, al tener concepciones del arte de antes de la vanguardia incluso. Con esto no estoy diciendo que el discurso del arte actual sea mejor. Ahora que nos encontramos en la era del vacío, el arte no tiene ya significado, ha muerto el símbolo, lamentablemente está pasando con las manifestaciones aquí en México. Las propuestas, amparadas bajo la supuesta libertad, no proponen nada, son productos del mercado. Se usan iconos de lo mexicano pero descontextualizados, asesinados.
Pero esperen si tenemos nuestros propios artistas e incluso un movimiento artístico. Ahora que ya no está la terrible amenaza del comunismo ya se puede sacar a relucir los cien años de Rivera. Frida y Diego han sido por fin absorbidos a la cultura Pop, se pueden ver en cualquier lugar, les hacen ciclos de televisión, exposiciones, etc., los han llevado al hastío. Siendo honesto estoy harto de toda esta faramalla, Frida ni siquiera era tan buena, hay artistas que merecen mayor reconocimiento pero han sido dejadas al olvido. Diego descontextualizado es como la imagen del Che en camisitas de jóvenes ignorantes. Como hay el Mall Hippie
[1], la sociedad actual está llena de apariencias. Por todas partes hay personas llenas de supuestos ropajes autóctonos, bolsitas de mercado con la imagen de Frida, etc. Huipiles que en Liverpool cuestan obscenidades y sin embrago las pagan, pero cuando van a tianguis le regatean hasta que casi se lo regalen, así es el mexicano. Frida y Diego murieron y ahora son Zombies a merced del mercader.
También somos una cultura de la imagen, que aprende de lo visual y olvida el procesamiento de la lectura. El mexicano lee, si ¿pero qué basura?. Entre las revistas de chismes, o para adolecentes muy pocos leen lo que un japonés: 40 libros al año. Muchos elogian a J.K Rowling por hacer que niños y adultos generen el gusto por la lectura, ¿pero qué contenido se les está dando? Libros como el código da vinci, o de Steven King, son la fast food de la literatura. Si alguien me dice que se alegra que la gente lea a Harry Potter creo que también le agradaría que le dieran de comer Mc Donals a los que se mueren de hambre en África. La cultura visual en la que estamos es susceptible a que los mass media controlen la forma de pensar de la gente. Un ejemplo concreto, la tragedia en Tabasco ocasionado por un error de planeación en las presas y la infraestructura —Nueva Orleans no nos enseño nada— ha sido muy sonado últimamente, miles de personas han donado a las cuentas, ¿pero que se sabe de las anteriores catástrofes? Muchos de eso recursos han sido jineteados y han sido desviados a empresas y a familiares de Martita. Claro esto nunca se sabe, solo algunos periódicos lo sacan, pero como nadie lee, prefiere seguir en su mundo de simulacro.
El problema de la lectura nos lleva evidentemente ante la educación. Si bien muchos les echan la culpa a los profesores flojos, otros a las políticos, la verdad es que es un problema de ambos, de abajo y los de arriba. Pero el varadero culpable es la Institución, que limita el discurso, excluye y controla lo que debe pronunciarse. Irónicamente en la escuela uno se va a enterarse de los demás discursos, la institución sustenta lo que debe saberse y lo que no. Desde la mutilación de la historia, nuestra historia. La reducción de horas de clase, la aparición de materias de relleno, la reducción de las ciencias, parecía extraño preguntarse el porque la gente no lee, pero al igual que la pregunta del génesis del huevo y la gallina, todo se responde con una dialéctica de complementarios, ninguno surgió primero sino que fue un proceso de contribución mutua, hasta llegar a lo que conocemos ahora.
El titulo de este ensayo involucra un juego de palabras que encierran la siguiente tesis. El mexicano avergonzado de serlo; influenciado por la cultura europea o norteamericana tiene un gran desprecio por lo que corresponde a su tierra. Se queja de los clichés del mexicano como el ya mencionado del nopal, sin embargo cae en otros como: “lo que está hecho en México está mal hecho” y el fue concebido en México; o “que todos son unos rateros, desde los que están en la política hasta los que te roban el celular en las calles” pero también compra discos piratas; odia todo lo que tenga referencia lo nacionalista. Niega su propia naturaleza, se odia y busca eliminar esa conexión. Estamos frente al claro ejemplo de un individuo clase-mediero, joven posmoderno que busca la globalización, ser parte del mundo, un ser global. No estoy diciendo que este bien o mal, solo que este es un rasgo que cada vez aparece más. El Mexica No, el cosmopolita Si.
Y este mismo individuo busca la diferencia y la identidad, ingenuamente se viste raro, cree estar en el underground, sin saber que mientras siga consumiendo la ropa que le venden permanecerá en el mainstream. No tiene religión, no hay un metarelato; existe un principio de incredulidad, no se cree en lo que le dicen las instituciones —los padres, la iglesia, el gobierno— pero cree en el caudal de información sin nombre que aparece en internet y en su trascendencia. Una indiferencia.
La cultura del simulacro crece, con esta generación y las que le siguen. Para que la realidad si hay realidad virtual, no hay muerte sino tratamiento artificial, ha muerto la otredad, parafraseado a Baudrillard. Ahora que todo es una Hiperrealidad, los discursos como la democracia son un simulacro, las elecciones son solo una fiesta de algo que tal vez nunca existió.
Si hay una cultura mexicana, no hay duda, llena a su vez de subculturas. Definir el discurso de lo mexicano implicaría otros ensayos. Para conocer la cultura propia hay mirarnos a nosotros mismos, luego al otro, contemplar la otredad de nuestros vecinos y así tener un atisbo de la imagen de México. Pero el problema es que la cultura y no solo la mexicana va a una unificación, el pensamiento de lo posmoderno que quizá desemboque en una pluralidad de culturas en apariencias que por dentro están vacías, unidas bajo el sello de la cultura global.

Bibliografía
Baudrillard, Jean. "El crimen Perfecto". Tercera edición. Barcelona, Anagrama, 1995.
Focault, Michael. "El orden del discurso". Francia, (fotocopias), 1970.
Sartori, Giovanni. "Homo Videns. La sociedad teledirigida" . México, Taurus, 1997.
Vattimo, Gianni. "En torno a la posmodernidad". Barcelona, Anthopos, 1986.
[1] Termino aplicado a la persona, que después de que el movimiento hippie fue absorbido por el sistema de consumo, viste ropa hippie , oye música de los 60 , como alimentos naturales, pero todo dentro de una moda, tiene dinero y comparte muy pocas ideas con el verdadero movimiento todo lo que obtiene lo consigue del Supermercado (mall).